De viatge amb el T-10 de la Bòbila

T-10 és el club de lectura de la Biblioteca la Bòbila que us ofereix plaer i coneixement a partir d'un viatge literari organitzat en deu etapes. L’itinerari del “Club de lectura T-10” combina lectures, tertúlies, còmics, butlletins, xerrades o pel·lícules. És una proposta de 10 excursions lectores, 10 mirades diferents del lloc.

Després dels viatges literaris que hem fet a la ciutat de Nova York, a l'Europa Central, també anomenada Mitteleuropa i a Rússia, al peculiar humor anglès; o a les illes literàries, ens dirigim a la frontera i saltem a banda i banda...ens acompanyes?

dimarts, 26 d’agost de 2014 0 comentaris

Reírse con la "O". Los gamberros se han colado

No todas las risas son iguales. Reírse con la «a» es liberador, la más espontánea, la estupenda carcajada, cuello atrás, mirando al cielo, incontrolable. Bendita sea. Con la «e» es de hacer la puñeta. Con la «i» es ñoño, de adolescentes o monjitas de anís para subir la tensión, un poco como con la «u», que ya entra incluso en reírse porque sí, porque toca, pero sin que te haga realmente gracia. Con la «o», en cambio, es de esas risas que te dejan poso. De azorarse, escandalizarse, incomodarse, bajar los ojos por un momento y ponerse la mano en la boca. El «madre mía», el «cómo se pasan», pero, ché, hace gracia.


Els Òscar del programa "La competència" de RAC1

Hacer reír con la «o» es un trabajo muy serio y en los últimos años las críticas más severas hacia la situación política y social por la que atravesamos se hacen, sobre todo,  desde los programas de humor, ya sean en radio o televisión. Detrás de los mejores hay horas, concentración y un puñado de espléndidos guionistas que se devanan la sesera para buscar el chiste idóneo que explique lo que pasa resumido en dos frases. Y encima te ríes. Son buenos.  Francotiradores.

La periodista Gemma Herrero va publicar a finals del 2013, a la revista cultural Jot Down, aquest article: Reírse con la "O"Parla de l'humor que fan els Òscar (Andreu i Dalmau) del programa La competència, o el Gran Wyoming i el seu equip a El Intermedio. Parla també de l'evolució del personatge del Follonero -un habitual als programes de l'Andreu Buenafuente- cap al periodista Jordi Evole, conductor del programa Salvados. 
 
Jordi Évole Font: Revista JotDown. Foto: Jorge Quiñoa

És precisament Jordi Évole qui, a pregunta de la periodista, apuntala el sentit de l'humor en la crítica social i política: 

¿Por qué desde el humor programas cuyo primer objetivo era el de entretener han terminado siendo referencia de información? Évole tiene una teoría: «Porque hay un fallo del sistema. Somos un fallo del sistema. Los gamberros se han colado y han terminado cuajando. Algo pasa, pero somos un error».

Aquest és un punt de contacte amb el sentit de l'humor que trobem a molta literatura anglesa, també al cinema i a la televisió: Los gamberros se han colado. (Biennnn!!!)
dilluns, 25 d’agost de 2014 0 comentaris

Jaume Vallcorba, l'editor exquisit

Ha mort l'editor Jaume Vallcorba. Manllevem el títol de l'article de Llàtzer Moix a "La Vanguardia" perquè hi estem d'acord: Vallcorba ha estat un editor exquisit. I us recomanem també el record que li han dedicat, al mateix diari, Quim Monzó i Sergi Pàmies, dos autors que han crescut com a narradors de la mà de la seva editorial en català, Quaderns Crema.

L'altre gran projecte editorial de Jaume Vallcorba, l'editorial Acantilado, ens va ajudar, als lectors del Club de lectura T-10, a viatjar per l'Europa Central de la mà de Stefan Zweig i de Joseph Roth. Un plaer!

El nostre petit homenatge és recomanar-vos el discurs de clausura del Màster d'Edició de la UPF que va fer Jaume Vallcorba el passat 2 de juliol d'aquest any. Està penjat a la pàgina de l'editorial Acantilado. Si el llegiu, entendreu perquè Llàtzer Moix l'anomena "l'editor exquisit" i el descriu com el millor editor de la seva generació, tant en llengua catalana com castellana.

Us deixo uns petits fragments del discurs: 

  • He aprendido mucho de los libros, ciertamente, pero, , no los estimo por lo que he aprendido, que es muchísimo, sino por encima de todo por cómo me han acompañado a lo largo de los años, configurándome y, quisiera pensar, que afinándome.
  • Empecé a publicar a Stefan Zweig en una aventura editorial que duró relativamente poco, Sirmio se llamaba. Pero Zweig no tomó el vuelo que hoy tiene hasta que no se percibió el testimonio fundamental del siglo XX que nos ofrece en El Mundo de Ayer. Sin embargo, para este fin, el lector tenía que encontrarlo en una compañía que lo hiciera evidente. Al lado de la ficción de quiosco, Balzac puede ser leído como un tebeo. Con los libros pasa como con las personas. Y no es lo mismo encontrar a Zweig por la calle en compañía de cualquiera que en la de Joseph Roth, que fue un amigo cercano en vida, o en la de Chateaubriand, con quien dialoga desde la distancia en el mundo del espíritu. Porque, no lo duden, Joseph Roth charla a menudo con Zweig, y también con Chateaubriand y con Aleksander Wat. Y Leopardi lo hace con Lucrecio, que a su vez lo hace con Montaigne. Y lo hacen porque son amigos.

  • El mejor de los libros puede hacerse invisible a sus hipotéticos lectores sin el trabajo fundamental que sobre él debe ejercer su editor. (...) Es tarea del editor rescatarlo y darle un marcoEl marco es una parte sustancial del paisaje. Tan sustancial que se diría que sin él no hay paisaje. El marco da forma a lo que, antes de verse arropado por él, era algo inasible por inmenso. El marco dirige nuestra mirada hacia su interior: subraya, acentúa, estructura. Elimina todo lo superfluo y profundiza en lo esencial, dándole relieve y contorno.

    Un marco, a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, es dinámico. Enfoca y da profundidad de campo. Y, en un catálogo, establece un diálogo fecundo entre todos aquellos libros que lo conforman.
 
  • Llegados a este punto, habrán advertido que les he venido a hablar de un tipo de libro. De un tipo específico de libro. Lo apuntaba hace un momento, de aquel tipo de los que me han acompañado a lo largo de toda la vida.
    Son aquellos libros que hacen nuestro mundo poéticamente habitable (y entiendo por poesía lo que nos acerca a lo nuclear y primigenio, y a algunos auténticos movimientos de la psique que no han podido ser jamás descritos complexivamente en los manuales de psicología), que nos lo describen y nos lo explican, el mundo, digo, colocándonos en el lugar próximo y feliz.